
EL PEPE BOTELLA
Malasaña, Madrid · T1·E01
«…un bar con terraza de mesas metálicas que respiraba como un anciano, cargado de memoria. Era pequeño, íntimo, con mesas redondas de madera y mármol en el interior, cuyas vetas grises parecían contar historias de noches largas que pocos recordaban.»
El origen
El nombre es una broma con casi dos siglos de retraso. Pepe Botella fue como el pueblo de Madrid bautizó, entre el desprecio y la guasa, a José I Bonaparte, el rey francés que Napoleón le encasquetó a España y al que acusaban de atender más la bodega que el trono. Que un bar lleve su mote no tendría gracia en cualquier esquina; la tiene aquí, porque la plaza del Dos de Mayo es justo el sitio donde Madrid se levantó en 1808 — donde Daoíz y Velarde murieron defendiendo el cuartel de artillería de Monteleón, del que solo queda el arco, y una muchacha del barrio, Manuela Malasaña, le dio su nombre a todo lo que lo rodea. Un rey impuesto, con nombre prestado, presidiendo la plaza que se rebeló contra él. Pocos sitios resumen mejor una historia de hombres que no se llaman como dicen. Y ahí sigue, con la terraza mirando a la plaza como si no se hubiera enterado de que cambió el siglo.
La leyenda
Lo demás lo puso el barrio. Malasaña fue la cuna de la Movida, y cuando el ruido se apagó quedaron los cafés; este fue de los que se quedaron. Los carteles de las paredes no son decoración: son el árbol genealógico del sitio — el cine español que por entonces conquistaba el mundo, el de Almodóvar y Bigas Luna, y el que venía pisándoles los talones, el de Amenábar rodando fantasmas y el de Medem filmando el deseo sin pedir permiso. Por esa terraza pasaron guionistas con la resaca puesta, actores antes de ser nadie y directores discutiendo a gritos un plano que no se rodó nunca; cuentan que allí se cerró más de una película en una servilleta y se hundió alguna otra en la misma mesa. Todo el mundo era, siempre, alguien a punto de serlo. En esta novela es, además, donde se cruzaron por primera vez tres silencios — pero eso se cuenta en otra parte.










