La novela

TRES SILENCIOS

Tres hombres. Tres misiones. Tres silencios.

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Por entregas. Un capítulo cada semana.

01

LA NOVELA

Cartel de Tres Silencios

La historia que lo cambia todo

Madrid, 2001. Tres hombres tienen una misión. Lo que no saben es el precio que tendrán que pagar.

«Esta novela es para hombres buscando dar el primer paso para ser libres.
Y para todos aquellos que los conocen y los quieren, sin condiciones.»— Edgar Rodríguez

Estreno · 19 de noviembre

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02

PERSONAJES

Ethan

ETHAN

El Espía

Se duerme en un minuto, siempre despierta solo.

Alejandro

ALEJANDRO

El Agente

Sevilla tiene un color especial, su vida es en blanco y negro.

Petrov

PETROV

El Sicario

Murió en el noventa y dos, tiene frío desde entonces.

03

CIUDADES

2001

MADRID

1992

MOSCÚ

04

LOCALES

Alejandro en el Café Pepe Botella

EL PEPE BOTELLA

Malasaña, Madrid · T1·E01

«…un bar con terraza de mesas metálicas que respiraba como un anciano, cargado de memoria. Era pequeño, íntimo, con mesas redondas de madera y mármol en el interior, cuyas vetas grises parecían contar historias de noches largas que pocos recordaban.»

El origen

El nombre es una broma con casi dos siglos de retraso. Pepe Botella fue como el pueblo de Madrid bautizó, entre el desprecio y la guasa, a José I Bonaparte, el rey francés que Napoleón le encasquetó a España y al que acusaban de atender más la bodega que el trono. Que un bar lleve su mote no tendría gracia en cualquier esquina; la tiene aquí, porque la plaza del Dos de Mayo es justo el sitio donde Madrid se levantó en 1808 — donde Daoíz y Velarde murieron defendiendo el cuartel de artillería de Monteleón, del que solo queda el arco, y una muchacha del barrio, Manuela Malasaña, le dio su nombre a todo lo que lo rodea. Un rey impuesto, con nombre prestado, presidiendo la plaza que se rebeló contra él. Pocos sitios resumen mejor una historia de hombres que no se llaman como dicen. Y ahí sigue, con la terraza mirando a la plaza como si no se hubiera enterado de que cambió el siglo.

La leyenda

Lo demás lo puso el barrio. Malasaña fue la cuna de la Movida, y cuando el ruido se apagó quedaron los cafés; este fue de los que se quedaron. Los carteles de las paredes no son decoración: son el árbol genealógico del sitio — el cine español que por entonces conquistaba el mundo, el de Almodóvar y Bigas Luna, y el que venía pisándoles los talones, el de Amenábar rodando fantasmas y el de Medem filmando el deseo sin pedir permiso. Por esa terraza pasaron guionistas con la resaca puesta, actores antes de ser nadie y directores discutiendo a gritos un plano que no se rodó nunca; cuentan que allí se cerró más de una película en una servilleta y se hundió alguna otra en la misma mesa. Todo el mundo era, siempre, alguien a punto de serlo. En esta novela es, además, donde se cruzaron por primera vez tres silencios — pero eso se cuenta en otra parte.

Petrov bajando la escalera del Strong

EL STRONG

Ópera, Madrid · T1·E01

«Un local en el que nadie reconoció haber estado. Una cortina, una luz roja y un hombre en un taburete que cobraba sin mirarte a la cara. […] Acababa de entrar en el cuarto oscuro más grande de Europa.»

El origen

El Strong existe. Abre a principios de los noventa —1992 o 1993, según quién lo cuente— en un sótano entre Callao y la Ópera, a cinco minutos de Chueca, en un Madrid donde ser gay todavía se practicaba en voz baja. No nace como un bar: nace como un sitio al que se baja. Una cortina, un hombre en un taburete, una escalera en curva pintada de negro, y debajo lo que entonces casi nadie se atrevía a nombrar y hoy lleva nombre propio: el Laberinto, el cuarto oscuro que una revista llegó a llamar el más grande de Europa. Treinta años después sigue abriendo todas las noches, de las once a las seis, y la escalera sigue bajando en curva.

La leyenda

Nadie reconoce haber estado, y todo el mundo sabe dónde está. Esa es su regla y su contrato: lo que pasa abajo no sube la escalera. Para varias generaciones de hombres el Strong es un rito de paso —el primer sótano, la primera vez que uno se deja mirar sin tener que explicarse—, y para la ciudad es el último secreto a voces que sobrevivió a todo: a la década que lo vio nacer, a la epidemia, a la gentrificación y a las aplicaciones que prometían hacerlo innecesario. En 2001, cuando ocurre esta novela, cobra mil pesetas en la puerta y por su escalera baja Petrov, despacio, sabiendo lo que está dispuesto a hacerse. Pero eso se cuenta en otra parte.

05

NOTA DEL AUTOR

«Esta novela no habla sobre mí,
pero está construida con varias de mis vidas.»

No me contuve dentro de un personaje. Me repartí en tres. A uno le di la adicción y la salida. A otro, una cabeza con altas capacidades que no para, presa del TDAH, y el miedo a que dejen de quererle si te conocieran de verdad. Y al otro, las manías que ordenan el mundo cuando el mundo tiembla y se desmorona bajo tus pies, cuando pierdes el control, aunque el control mismo sea una ilusión.

Al lector que mira desde la barra le di mis ojos: «yo bajé mil noches aquellas escaleras, hacía los sótanos de lo prohibido y viví para contarlo». Muchos no vivieron. Esa es la primera deuda que tengo con el destino, y que pago con esta historia.

Por eso el trío no es una fantasía ni una provocación. Es un hombre haciendo las paces con todas sus piezas, engranajes, miedos y vergüenzas. El controlador aprendiendo a vivir sin miedo. El adicto descubriendo que debajo de la anestesia había alguien digno de ser querido y admirado. El usado comprobando que se puede serlo si se da permiso.

Hay una casa junto al mar. Si llegan a ella, será porque yo llegué antes. Es el lugar que construí en papel para que todos los que he sido puedan vivir juntos, y sentirse consigo mismos, ejemplares, y queridos por mí. En primera y única persona.

Escribo para los hombres que se pasan la vida viviendo vidas diseñadas por otros. Por una comunidad, por una familia, por una droga, por el miedo. Víctimas de la necesidad de complacer a su entorno, aplaudidos justo por lo que los mantiene en una jaula. Debajo de esa vida diseñada hay alguien genuino tratando de salir.

Lo hay. No sale entero ni sale un martes… sale un día detrás de otro, sin épica, delante de testigos que no se van. Sanar no es perfección. Es constancia. Sanar es como una profesión: funciona si vas cada día, y te presentas puntual, y haces el trabajo… sin excusas ni excepciones.

Esta novela es para hombres buscando dar el primer paso para ser libres. Y para todos aquellos que los conocen y los quieren, sin condiciones.

He sido más afortunado de lo que nunca podré agradecer. Este libro es mi manera de devolverlo. Un mapa del desierto que se debe transitar solo, con la fe de que habrá agua al otro lado. Y lo dejo aquí, el mapa perfectamente detallado, y cargado del dolor que supone vencerse y descubrirse, para todos aquellos que estáis sin agua.

Quiero que se sepa que se puede.

Que no importa cómo hayáis llegado a vuestro presente. El futuro lo podéis crear como queráis, desde hoy, tomando decisiones vuestras y solo vuestras.

TU SILENCIO. TU LIBERTAD.

Edgar Rodríguez

06

LEER

+18 · Ficción para adultos

Se lee en modo inmersivo, pantalla a pantalla.

Estreno · 19 de noviembre